Presentación. Infancia y juventud.

Comienzo este blog al inicio de la segunda mitad del año. Con una periodicidad semanal iré publicando pensamientos, ideas, lecturas, comentarios, etc. Pero quizá sea conveniente, antes de publicar nada, presentarme.

Mi nombre es Josep M. Viñas. Nací en Barcelona el dieciocho de enero de mil novecientos cincuenta en el seno de una familia de clase media como tantas había entonces. Mis padres se esforzaron en darnos, a mi y a mi hermano, una educación lo más completa posible dentro de lo que permitían las posibilidades económicas y la situación del país.

De mi padre aprendí la necesidad del esfuerzo y la tenacidad, a veces rayana en obstinación, para conseguir objetivos; era exigente porque sabía nuestras capacidades y también generoso cuando demostrábamos lo que éramos capaces en nuestros estudios. De mi madre heredé el gusto por la lectura, sobre todo los grandes clásicos de la literatura española; la recuerdo, de pequeño mientras cenábamos (mi padre regresaba tarde de trabajar), leyéndonos fragmentos de Don Quijote o de la Flor de Leyendas (aún oigo a Roldán y su espada Durandarte, o a Carlomagno, el de la barba florida) y otras obras que habrán quedado olvidadas en algún rincón de la memoria aunque no en mi bilbioteca sin que yo lo recuerde.

Desde los seis hasta los dieciseis años cumplidos estudié en el colegio de los padres claretianos, en el entonces llamado Colegio del Sagrado Corazón de María, hoy Claret. La elección no fue al azar. Por aquél entonces (1956) los claretianos eran los más catalanistas, dentro de lo posible permitido por el régimen político y algo más, y mi padre, más catalanista que mi madre, de fuerte influencia castellana pero no anticatalanista, lo eligió para nuestra educación, aunque fuese en castellano. Tanto en sentido familiar como educativo he sido siempre bilingüe.

Del colegio guardo buenos recuerdos en general, aunque también los hubo malos, y una base cultural amplia y sólida aunque estudiara el bachillerato de ciencias (entonces las cosas eran más sencillas: ciencias, letras y comercio, ahora hay una multitud de bachilleratos especializados que desprecian cuanto ignoran, esto es, casi todo). Y aunque hice la carrera en Química, me iba formando también en filosofía, los clásicos griegos y latinos, historia del arte, y tantas otras cosas que me atraen. Debo mi afición a la filosofía al Prof. Armando Segura (ahora Catedrático Emérito en la Universidad de Granada), que por entonces trabajaba en su tesis doctoral en la Universidad de Barcelona. Los clásicos griegos y latinos vienen del bachillerato, igual que la historia del arte: tuve buenos profesores que supieron inclulcarme el interés por estas materias.

Quizá el lector se pregunte cómo es que estudié química. Nuevamente he de volver a los años de colegio. El P. Antonio Bantulà fue un profesor excelente que nos hacía reflexionar sobre lo que observábamos (las clases de prácticas eran magníficas) y preguntarnos el por qué de todo ello. De ahí nació una vocación científica que, complementada con la formación humanística, me ha permitido ser el que soy, con mis virtudes y mis defectos, mis gustos —inusuales para la mayoría, ¿quién lee a los clásicos griegos hoy?— han hecho que me consideren un bicho raro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s